Escrito de la semana LA PERSONA DE SU MADRE

Diciembre 04 de 2014



Sección Literaria

Ecos de mi Arroyo

 

 

La Persona de su Madre

Próspero Yudistira

 

Me detuve en seco, las preguntas que me estaba haciendo sobre mi relación con la naturaleza y el comportamiento de ese hijo agradecido con la Madre Tierra pateó mi mente, puedo decir que convulsioné, quedé en blanco, y una fuerza misteriosa se apoderó de mi. Sentado y encogido con la cara entre mis manos comencé a oír una canción, todo fue música de ahí en adelante.

Cantó mi corazón, vi las letras del coro de esa canción que tal vez todos deberían escuchar primero antes de volver a mirar hacia adelante; escuché encantado como nunca lo había hecho el canto de los pájaros, unos con sonidos agudos, otros graves, otros líricos, y el viento, la respiración de la Madre Tierra, meciéndose en los arboles. Unidos todos los cantos sonaban a sinfonía celestial, era un concierto natural.

En algunos momentos sentí como a mis oídos llegaban notas desafinadas de ese concierto musical de la divina Madre Tierra, azucé el oído y pude comprobar que mientras aquello que tiene vida, como los pájaros, animales y hasta el viento mismo, canta o suena; lo que es artificial, como los carros, motos, aviones y demás maquinas creadas por el hombre, no lo hace.

¿Sabe a qué suena una moto? Un carro? Un avión? Cualquier máquina? Se lo ha preguntado alguna vez al oírlos pasar o encender sus motores? Ese día de la sinfonía musical lo pude entender; no suenan, ni mucho menos cantan, se  quejan, se lamentan y además vomitan siempre a su paso, el ruido de una moto al pasar recrea a un demonio que todavía no ha engruesado su áspera voz.

Entre más grande la maquina más furioso y endemoniado es el monstruo que  al pasar vomita veneno que mata y envenena a su paso. Esas notas artificiales violentando el espacio desafinaron el concierto de pájaros de esa mañana.

Abrí los ojos viendo de inmediato un arco iris posándose sobre la cordillera central, empezó a brisar y todo cobró vida para mí como nunca antes lo había visto. La Madre Tierra es un Ser viviente, es más, tuve la certeza que cada cosa existente tiene espíritu y comencé a sentirme observado por cada uno de ellos, mis ojos se cruzaban con los ojos de los animales y los ojos espirituales de todo lo vivo e inerte, percibí su energía, su puesto y valor en el lugar donde se encontraban. Me movía entre ojos, luces y espíritus formando constelaciones de estrellas aquí abajo en la Tierra.

Comprendí que la Madre Tierra es un Ser vivo del que también sólo hemos abusado y demandado sus deberes, que entre otras cosas cumple a diario sin falta ¿Y sus derechos como todo Ser vivo donde los olvidamos?

Cerré los ojos un instante y sobrecogido escuché el coro de la canción cantada en mi corazón, la misma que debería ser escuchada y experimentada por cada hijo agradecido,

♪♫♪ LO SIENTE MI SER

LO VE MI RAZÓN

LA  MADRE TIERRA

REINA EN MI CORAZÓN ♪♫♪

De ese trance, desmayo espiritual, conexión invisible o como se le quiera llamar fue quedando muy claro que necesitamos más que consciencia, y ese más, es sentimiento. Consciencia con sentimiento, lo dicho aquí hasta ahora debería vivirlo cada uno, es como volver a nuestro territorio y restablecer el  orden perdido entre los hijos y la Madre.

Al decir territorio y orden, comprendí  que me hablaba mi arroyo sabio. Miré hacia allá y los guaduales me llamaban con sus ramas. Obediente atendí su llamado.

Me senté y recosté la espalda en dos viejas guaduas que altaneras se elevan al cielo, metiendo los pies dentro del arroyo cerré los ojos y esperé los mensajes inspiradores.

Arroyito querido, ¿Cuál debe ser el comportamiento de un hijo agradecido con la Madre Tierra?

Aparecieron en mi mente como vallas escritas por espíritus invisibles frases, palabras y preguntas. En el siguiente orden:

Bien, la conexión con la Madre es imposible sin Consciencia con sentimiento.

Cada uno debe vivir esa conciencia y ese sentir. Experimentarlo y saborearlo.

Volverse un auténtico devoto de la Madre Tierra. Oiga bien, devoto!

Para iniciar la sanación, re conexión y nuevo caminar son necesarios cuatro pasos en su orden:

1.     Pare y mire. Deténgase, deje de correr, haga silencio, medite. Desmovilícese espiritualmente.

2.     Respire el viento de la Madre. Haga consciencia de su respiración sin modificarla, así conecta con su cuerpo y respira el aliento de la Madre Tierra. Viva consciente aquí y ahora.

3.     Sienta a la Madre Tierra como un Ser vivo Consciente. Vea los ojos espirituales de cada ser natural. Pida permiso y agradezca todo. Haga pagamentos a la Madre.  

4.     Declare, estoy aquí para usted vida! Incluya su cuerpo y todos los achaques, sentidos, además de todos los problemas o necesidades. Arrulle todo, abrácelo, acúnelo, celébrelo, es el hilo justo para que teja en su evolución.

Eso es todo por hoy.

¿Y con eso si logramos el orden y la conexión con la Madre Tierra?

"ES APENAS EL COMIENZO. PRIMERO DEBE SANAR USTED,

LUEGO SERA ESCUCHADO. PRIMERO LO PRIMERO. USTED!"

Finalmente, inquieto y antes de sacar mis pies del arroyo, pregunté:

Vida por favor ¿Qué sigue?

Vi que aparecía una pregunta en mi mente ¿Es consciente de su huella ecológica?

En ese momento supe que mi arroyo sabio nada mas iba a decir. Me quedé pensando.

¿Cómo es mi huella ecológica, la suya y la de todos?

 

Con amor,

Próspero Yudistira

Marzo 14 2014

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